Consejos para la vida diaria del paciente con EPOC

A pesar de que la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) no tiene una curación definitiva, los síntomas se pueden controlar; de forma que se puede mejorar la calidad de vida de los pacientes. Dejar de fumar, seguir correctamente el tratamiento farmacológico y no farmacológico y otras medidas indicadas por los profesionales sanitarios son eficaces para controlar y frenar la progresión de la EPOC.

Deje de fumar

Dejar de fumar es la medida más importante: tanto para prevenir la aparición de la EPOC como para frenar su progreso, incluso después de una larga historia de consumo de tabaco. Si usted decide dejar de fumar, además del apoyo psicológico, existen diversos fármacos que pueden ayudarle a controlar la ansiedad producida por el abandono del tabaco. Para ello se puede utilizar terapia sustitutiva con nicotina (en forma de chicles, parches transcutáneos, tableta sublingual, etc.) y algunos fármacos que disminuyen la apetencia por el tabaco. Consulte a su médico acerca de la posibilidad de acudir a alguna unidad hospitalaria antitabaco.

Haga ejercicio

Aunque no lo crea, hacer ejercicio con regularidad le ayudará a respirar mejor y no le hará ningún daño. No evite ciertas actividades (p. ej., subir escaleras) porque le provoquen sensación de ahogo. Si se abandona, la EPOC tomará el control de su vida. Por supuesto, el tipo y la intensidad del ejercicio dependerán de sus síntomas y de la fase de la enfermedad. Consulte siempre antes a su médico. Es recomendable hacer algún tipo de ejercicio todos los días durante 20 o 30 min. Comience por actividades sencillas, como pasear o caminar. Más adelante quizás pueda practicar natación, pasear en bicicleta o bailar.

Siga el tratamiento correctamente

En el tratamiento de la EPOC se emplean diversos fármacos, muchos de ellos en forma de inhaladores o aerosoles de diversos tipos. Si usa inhaladores, siga correctamente las indicaciones de uso para que estos sean eficaces. Si tiene cualquier duda, consulte a su médico o enfermera. No olvide tomarlos siempre y en la pauta y orden que le hayan indicado. Recuerde llevar siempre consigo el inhalador de medicación de rescate que le hayan prescrito para cuando se sienta mal. Si le han prescrito oxígeno domiciliario, debe utilizarlo al menos durante 16 h al día, ya que menos de ese tiempo no produce un beneficio terapéutico. Recuerde que el oxígeno no quita la disnea, pero es una parte importante de su tratamiento. Mantenga los aparatos de oxigenoterapia cuidados y limpios y consulte al fabricante si tiene cualquier duda.

Vacunas

La gripe puede ser una enfermedad grave en los pacientes con EPOC. Por este motivo, debe vacunarse todos los años contra la gripe. Si tiene más de 65 años, debe ponerse también la vacuna antineumocócica cuando se lo indique su médico. La neumonía puede deteriorar gravemente la EPOC. Aunque la vacuna de la gripe y la antineumocócica se pueden administrar juntas, su médico o enfermera le indicará cuándo debe hacerlo.

Fisioterapia respiratoria

La fisioterapia respiratoria comprende una serie de ejercicios que mejoran la mecánica pulmonar y hacen que la respiración sea más eficaz, como por ejemplo la respiración diafragmática. Consulte al equipo que le atiende cómo y donde puede aprender a realizar estos ejercicios.

Nutrición y peso adecuado

Es importante que mantenga un peso adecuado. Para ello debe seguir una dieta equilibrada, rica en verduras y fruta y sin demasiadas grasas. Las comidas copiosas pueden empujar el diafragma hacia arriba y dificultar la respiración. Coma despacio y procure no hablar mientras come. Evite los alimentos que producen gases (col, coliflor, cebolla, bebidas gaseosas) y la ingesta excesiva de hidratos de carbono (pasta, patatas, arroz, etc.). Si toma corticoides (que pueden disminuir el contenido de calcio del hueso) tome abundantes productos lácteos. Evite las digestiones pesadas y el estreñimiento. La ingesta diaria de 1,5 l de agua, ayuda a fluidificar el moco y facilita su expulsión. La ingesta en exceso de bebidas alcohólicas empeora la función respiratoria y reduce las defensas frente a las infecciones. Puede tomar un vaso de vino o cerveza durante las comidas, pero evite tomar alcohol por la noche.

Duerma lo mejor posible

La dificultad de respirar por la noche puede provocarle ansiedad, que complica aún más la respiración. Tenga en la mesilla de noche la medicación de rescate y un ventilador cerca de la cama. Es muy posible que esto le tranquilice y le haga sentir mejor y más tranquilo. Quizás precise dormir estando un poco incorporado en la cama usando 2 almohadas. Evite la cafeína y el alcohol. Si usted es obeso, ronca mucho, tiene mucho sueño durante el día y dolor de cabeza por la mañana, es posible que tenga el síndrome de apnea del sueño. Consulte al neumólogo para que le haga las pruebas diagnósticas oportunas.

Aprenda a controlar la ansiedad

La dificultad para respirar con normalidad puede provocar ansiedad, de modo que la respiración es más rápida y pueden aparecer además otros síntomas como palpitaciones, opresión en el pecho, náuseas, sudoración, mareo e incluso desmayos (crisis de angustia, ataque de pánico). Todos estos síntomas contribuyen a empeorar la respiración y a que aumente todavía más la ansiedad. Pida consejo para aprender a controlar estas situaciones de ansiedad.

Tratar la depresión

La disminución de la capacidad para trabajar o para realizar las actividades que les gustan puede ser el motivo por el que con frecuencia los pacientes con EPOC están deprimidos. Pueden aparecer síntomas como tristeza, cambios de humor, falta de interés por la vida, ataques de llanto, cansancio, cambios del apetito, problemas para dormir, etc. Todo ello tiene un efecto negativo sobre la EPOC. Si usted cree que tiene esos síntomas, coménteselo a su médico.

Vacaciones

Aunque tenga EPOC usted puede y debe irse de vacaciones.  Planifique con tiempo su lugar de vacaciones y cómo hará el viaje. Consulte con su médico, y si es necesario con la agencia de viajes, cuáles serán sus necesidades. Si precisa oxígeno y va a viajar en avión debe avisar con anterioridad a la compañía aérea. Es preferible que no viaje a lugares con temperaturas extremas o de una altitud superior a los 1.500 m. 

Sexualidad

Aunque la disnea, la tos, la falta de energía y el propio tratamiento pueden disminuir el interés por el sexo y la capacidad sexual, la EPOC no debe ser una limitación para mantener relaciones sexuales. Únicamente tendrá que tener en cuenta algunos consejos como los siguientes: adopte una postura cómoda que no dificulte la respiración, realice ejercicios de relajación e higiene bronquial antes de las relaciones, utilice los aerosoles de medicación de rescate antes y después de estas y evite mantener relaciones después de comidas pesadas.

Algunos trucos para el día a día

  • Realice las tareas que precisan más esfuerzo en los momentos del día en que se encuentre con más energía. Descanse de vez en cuando. 
  • Use un carrito para llevar las compras (compre pocas cantidades y más a menudo) o si necesita trasladar objetos en casa. 
  • En casa, coloque las cosas que más utiliza a su alcance. Evite levantar objetos y hacer cosas que requieran levantar los brazos.
  • Vista ropa holgada y de fácil colocación. No utilice cinturones, fajas o prendas que le comprima el tórax o el abdomen. Es recomendable usar tirantes y zapatos sin cordones.
  • Si la ducha o el baño le provoca ahogo o fatiga, coloque un taburete dentro de la bañera y lávese sentado. Utilice toallas pequeñas para secarse, ya que le serán más cómodas de manejar.

Vigile la descompensación de la EPOC

Las siguientes circunstancias son signos de que la enfermedad puede estar descompensada y, en caso de que se presenten, deberá acudir cuanto antes a su médico:

  • Más disnea de lo habitual.
  • Aumento (más moco del habitual), cambio en el color (de amarillo a verdoso) o de la consistencia (más espesa) de la expectoración.
  • Aparición de fiebre (medida con termómetro).
  • Aparición de hinchazón de las piernas (edemas). 
  • Aparición de dolor en el pecho, sobre todo costal.
  • Más sueño de lo habitual durante el día o problemas para conciliar el sueño por la noche.
  • Dolores de cabeza (cefaleas) por las mañanas.
  • Alteraciones del estado de consciencia: irritabilidad, confusión mental, etc.

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PLM.198.02.2016 - Última actualización: 27/11/2018
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